Por primera vez en la Universidad de La Salle representantes de diferentes creencias estarán unidos en una jornada de reconciliación y perdón que busca enviar un mensaje a favor de la convivencia fraternal y respetuosa en la diversidad.

José Edgar Alarcón, Líder de Pastoral Universidad de La Salle.

Queremos ofrecer una experiencia profundamente cristiana. Generar experiencias de unidad en la diversidad porque ser cristiano no significa rivalizar o excluir a los otros. Por el contrario es permitir que las diferencias de experiencias de fe puedan encontrarse en armonía. Vamos a demostrar que podemos vivir y sentirnos unidos en medio de las diversas formas de comprender la vida y el mundo. El país y el planeta necesitan procesos de sensibilización a favor de la reconciliación, el perdón, el encuentro en comunidad y la Unidad”, explica José Edgar Alarcón, Líder de Pastoral Universidad de La Salle.

La Noche Taizé es un espacio espiritual donde diferentes experiencias se reúnen en torno al canto y la meditación. La historia cuenta que ocurrió por primera vez hace 75 años cuando en un pueblo apartado en Francia, una comunidad fundada por el suizo Roger Schutz, reunió personas de diferentes tradiciones cristianas: luteranos, católicos, ortodoxos, anglicanos para crear una comunidad de caracter ecuménico, es decir, compuesta por creyentes de diversas miradas.

Desde entonces la Noche Taizé se ha propagado llegando a miles de personas de distintos países y culturas para  fomentar la espiritualidad de unión y reconciliación. “En un país como Colombia golpeado por la violencia y que está en camino de lograr la  reconciliación y la paz. Para vivir en comunidad es fundamental crear espacios que evoquen la esperanza de creer que si es posible vivir tranquilos, sin el miedo de sertirse perseguidos, asustados, oprimidos y desesperados. Trabajamos para transmitir que sin importar raza, credo o profesión, todos tenemos los mismos derechos y los mismos deberes en la meta común de vivir en mundo mejor”, añade Alarcón.

La jornada más allá de mostrar un lenguaje religioso busca incentivar el camino hacia la construcción de la paz. Orar a la manera de taizé es despertar la belleza de la unidad entre las personas.

Los invitamos a una experiencia de fe para abrir espacios de reconciliación, perdón, confianza y credibilidad, en definitiva,  de paz, porque es hora de dejar en el pasado los discursos beligerantes, combativos y polarizantes que solo logran separación. Creemos que experimentar este lenguaje desde el canto y la meditación puede aportar al cambio que está teniendo el País” asegura Alarcón.